El origen de los juegos de azar
El origen de los juegos de azar

Si vas con frecuencia a una de las salas de bingo de Madrid norte, es posible que te preguntes cómo empezaron los juegos de azar.

La palabra azar proviene del árabe «Az-zahr», cuyo significado es «dado». Se calcula que este tipo de juegos de entretenimiento, parecido a los de las salas de bingo de Madrid norte, empezaron en el 2000 antes de Cristo aproximadamente.

Los egipcios tenían un dado con 6 caras, el cual sale dibujado en numerosos jeroglíficos, por lo que se cree que era un entretenimiento habitual en el antiguo Egipto.

Los griegos cuentan que una partida de dados encadenó una batalla entre dioses, y si nos remontamos más atrás en el tiempo encontramos juegos de este tipo en la literatura india.

En China, lo primero que floreció fueron las apuestas, y es uno de los primeros países en apostar para divertirse exportando las apuestas en peleas y deportes a Medio Oriente y Europa. Teniendo en cuenta que inventaron el papel, los chinos empezaron a crear juegos de cartas que eran ligeros y fáciles de transportar. Había clases en los juegos, pues algunos más elaborados eran reservados para la nobleza y las clases bajas jugaban a juegos más simples como los dados.

Conforme avanzaba la forma de imprimir sobre papel se hicieron más asequibles los juegos con sus reglas y empezaron a llegar de forma masiva a todo el público.

Ya en el Renacimiento, se desarrolló todo tipo de juegos de azar y se dio inicio a la creación del póker y los propios casinos, lugares donde se acudía a socializar y a probar suerte.

Hoy en día conviven tanto los casinos físicos como los virtuales en los que se puede jugar sin salir de casa.

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